
Inflar tus llantas con nitrógeno mantiene la presión correcta por más tiempo y con menos variación por temperatura. El resultado: llantas que duran más, manejo más estable y un poco menos de gasto en combustible.
El aire común que usamos para inflar llantas contiene humedad y moléculas más pequeñas que se escapan poco a poco a través del caucho. El nitrógeno es un gas más estable y de moléculas más grandes, así que se fuga mucho más lento.
¿Qué significa para ti?
Aun así, recomendamos revisar la presión periódicamente: el nitrógeno la hace más estable, no eterna.
La presión de una llanta cambia con la temperatura: sube cuando hace calor y baja cuando hace frío. El nitrógeno reacciona menos a esos cambios de temperatura que el aire común.
Esto es especialmente útil en Puebla, donde:
Una presión más constante se traduce en mejor agarre, frenado más confiable y un comportamiento más parejo del vehículo.
Cuando una llanta rueda con la presión correcta, el vehículo trabaja menos para moverse. Por eso el nitrógeno ayuda a:
Para sacarle el máximo provecho, combínalo con una buena alineación y balanceo: juntos atacan las tres causas principales del desgaste prematuro: presión, alineación y balanceo.
Con más de 24 años atendiendo a automovilistas de Puebla, te ofrecemos el inflado con nitrógeno en ambas sucursales:
¿Quieres convertir tus llantas a nitrógeno o resolver una duda? Escríbenos desde contacto y con gusto te atendemos.
Para obtener el beneficio completo conviene purgar el aire común y rellenar con nitrógeno, ya que así se maximiza la pureza del gas dentro de la llanta. Te explicamos el proceso al momento del servicio según el estado de tus llantas.
Sí. El nitrógeno mantiene la presión más estable y por más tiempo, pero no la hace permanente. Recomendamos revisar la presión de forma periódica para conservar el ahorro de combustible y la vida de tus llantas.
Más de 24 años de experiencia y dos sucursales para atenderte.